Sobre mí
Un camino de vida, transformación y propósito
Mi nombre es María de los Ángeles Fernández González, aunque seguramente me conoces como Ángeles Fernández.
Nací en 1983, en las Rías Baixas gallegas, un lugar que sigo llamando hogar y que para mí es un auténtico paraíso. Hoy vivo en una casa de madera, un sueño que tenía desde adolescente y que con el tiempo logré manifestar.
Soy mamá de dos hijos, una niña y un niño, que son una parte esencial de mi vida… y también de mi crecimiento personal.
Mi historia
De la exigencia a la reconexión
Mi vida comenzó marcada por una experiencia difícil: perdí a mi madre cuando tenía siete años.
Crecí aprendiendo a ser fuerte, a no llorar, a esconder lo que sentía, pero con el tiempo entendí algo que lo cambió todo:
sentir no es una debilidad, es una fortaleza.
Hoy me permito emocionarme, vivir y sentir plenamente. Y esa reconexión conmigo misma ha sido una de las claves de mi transformación.
Mi recorrido
Aprender, crear y encontrar mi camino
Aunque soy joven, he vivido muchas etapas que me han dado una gran experiencia.
Me formé en comercio internacional y marketing, e incluso realicé prácticas en París.
Pero pronto supe que ese no era mi camino, no quería trabajar para otros, quería crear el mío propio.
Trabajé junto a mi padre en el marisqueo, una experiencia que me enseñó el valor del esfuerzo y también a entender qué no quería para mi vida.
Más adelante, junto a mi marido —con quien comparto vida desde los 16 años— desarrollamos proyectos de agricultura, creando nuestros propios invernaderos. Ahí aprendí sobre constancia, trabajo en equipo y construcción desde cero.
Después nació mi propio proyecto: Q.Quentiño, una marca artesanal de accesorios para bebé. Un proyecto precioso que creció por toda España, incluso a través de redes sociales cuando aún no era habitual. Pero también fue una etapa muy exigente… y ahí empezó a abrirse una nueva puerta.
El cambio
De hacer a SER
Al comenzar como líder en Tupperware descubrí el mundo online y nuevas formas de trabajar.
Crecí mucho, conseguí grandes resultados y me convertí en una de las líderes más destacadas de España.
Pero, aun así sentía que algo faltaba.
La vida, además, me llevó a vivir experiencias muy profundas, como acompañar a mis abuelos en procesos de demencia o trabajar de cerca con mujeres en etapas tan importantes como el embarazo.
Todo ello fue, sin duda, un máster de vida.